miércoles, 22 de octubre de 2008

Anécdotas de nuestro padre en Vespa (III) (Por Javi)

Mi padre se cayó de un pequeño banco a los 4 años de edad rompiéndose su brazo izquierdo, le escayolaron y, después, en lugar de ir todo bien como es lo normal, no se sabe si por exceso de presión de la escayola, por exceso de tiempo de colocación o por ambas cosas, pero en cualquier caso, por un craso error médico, tuvo de por vida una atrofia muscular en su brazo izquierdo. Era un brazo que tenía menos fuerza, menor movilidad y, especialmente en el caso de la mano, menor facilidad para agarrar cualquier cosa, como por ejemplo el manillar de una bicicleta o una moto.

Sin embargo mi padre fue un enorme aficionado a la bicicleta, recorrió la ciudad hasta que se le quedo pequeña, toda la provincia de Madrid incluidos todos los puertos de la sierra y luego fue más aficionado si cabe a la moto. Y condujo sin ningún problema de adaptación aparente todo tipo de motos. Tuvo varias, Guzzi, Vespa, BSA.

En una ocasión, creo que fue la única en que hizo algo así, se le ocurrió que podía hacer una transformación de los mandos de la Vespa para adaptarlos mejor a lo que su anatomía le permitía. Se le ocurrió colocar el mando giratorio del acelerador en la mano izquierda con el sentido de dar gas girándolo hacia delante, al contrario de lo usual. Supongo que cambio y embrague iban en el mando derecho e ignoro donde iba colocada la palanca del freno delantero porque en la izquierda supongo que no iba. Bueno, el caso es que él se adaptó en poco tiempo al manejo de semejante artefacto. Un día llevó la moto al taller para que le hicieran algún trabajo de mantenimiento. Cuando volvió el día que tenía que recoger la moto uno de los mecánicos le aconsejó que pagara y se largara pronto porque si le veía el jefe de taller le iba a matar. Al parecer había tratado de salir a probar la moto, no recuerdo si advertido o no de la transmutación de mandos, el caso es que le había faltado poco para matarse. Creo que poco después volvió a recolocar los mandos como manda la tradición y ya nunca más pensó en semejantes dislates.

1 comentario:

togno dijo...

Buenísimo lo del mando cambiado. Yo me acordaba de lo del freno y embrague en la parte derecha del manillar, pero lo del puño del acelerador en la izquierda y encima accionado en sentido contrario es de nota.
Eso me recuerda que nuestro padre fue un verdadero superdotado para conducir y la razón por la que yo creo que lo era será motivo para mi siguiente entrada en el blog. En cuanto tenga un rato la redacto.